Hoy la muerte pasó por aquí,
en silencio, sin aviso.
Se acercaba cada vez más,
y a cada paso la veía más atractiva.
De repente me besó la mejilla,
lo mas cerca de la boca posible,
casi rozándola, y me sedujo,
por poco no me convence.
Me acarició la cara
y no sentí miedo,
estaba en un estado de entrega,
pero me atravesó y siguió.
Hoy le toco al de al lado,
hoy solo me guiñó un ojo,
pero ya conozco su cara
y dudo que tarde en volver.

martes, 2 de septiembre de 2008
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