Escucha bien lo que mi alma
Te esta gritando
No es una suplica,
No es una plegaria,
Y mucho menos te implora
Un poco de tu Amor,
Solo quiero decir…
No me digas más, lo que debo
Sentir
No me digas más, lo que debe
ser importante de ti
No me digas más, lo que debe
Vivir
No me digas más, lo que debo
Hacer.
Y, por favor, no te lo tomes
Tan personal…
Así como Yo no me tome
Tan personal
Esa forma tan estricta Amar….
domingo, 1 de marzo de 2009
domingo, 22 de febrero de 2009
Un banco, un árbol dorado y yo (Laura)
Esperando allí el paso del tiempo,
La serenidad se iba evaporando de mí
La suave música y danza
De sus hojas crujientes iba adormeciéndome
Olvidándome del sonido
Ametrallador de la ciudad, te pienso.
Vida, ¿Para que has venido? No te lo he pedido,
¿Quién lo ha hecho por mí?
Habitamos demasiados cuerpos dentro de ti,
Cuerpos con almas, cuerpos solo con inercia.
Vida, ¿para que luchamos?
¿Para que el esfuerzo?
El viento enloquecido
Juega con mi cabello descuidado.
Y la mente viaja sin límites,
Sin destino, a la deriva.
Vida, vuelve a mi,
Vida hazme amarte,
Valorarte por lo que puedes dar hoy.
Vida, averigua quien seré,
Busca quien he sido
Y hazme volver a ser.
Vida, ¿porque dejas que me levante?
¿Es placentero verme caer?
O ¿lo agradable es verme levantar?
Si, ya se, quieres que aprenda la lección
Pero, vida ya no necesito de ti,
Anda vuelve de donde viniste
El viaje será largo y no llevo maletas.
La casa quedo abierta
Y con las llaves en la puerta
El banco lejos de casa
Llora lagrimas ajenas
Mientras el viento
Le ofrece pañuelos dorados
Para darle consuelo.
Y allí en soledad quedo el banco,
El árbol dorado y yo
Acompañándonos por esa noche
Solo una noche, hasta que
Llegaron para separarnos.
La serenidad se iba evaporando de mí
La suave música y danza
De sus hojas crujientes iba adormeciéndome
Olvidándome del sonido
Ametrallador de la ciudad, te pienso.
Vida, ¿Para que has venido? No te lo he pedido,
¿Quién lo ha hecho por mí?
Habitamos demasiados cuerpos dentro de ti,
Cuerpos con almas, cuerpos solo con inercia.
Vida, ¿para que luchamos?
¿Para que el esfuerzo?
El viento enloquecido
Juega con mi cabello descuidado.
Y la mente viaja sin límites,
Sin destino, a la deriva.
Vida, vuelve a mi,
Vida hazme amarte,
Valorarte por lo que puedes dar hoy.
Vida, averigua quien seré,
Busca quien he sido
Y hazme volver a ser.
Vida, ¿porque dejas que me levante?
¿Es placentero verme caer?
O ¿lo agradable es verme levantar?
Si, ya se, quieres que aprenda la lección
Pero, vida ya no necesito de ti,
Anda vuelve de donde viniste
El viaje será largo y no llevo maletas.
La casa quedo abierta
Y con las llaves en la puerta
El banco lejos de casa
Llora lagrimas ajenas
Mientras el viento
Le ofrece pañuelos dorados
Para darle consuelo.
Y allí en soledad quedo el banco,
El árbol dorado y yo
Acompañándonos por esa noche
Solo una noche, hasta que
Llegaron para separarnos.
sábado, 22 de noviembre de 2008
Pintó movida joven!!! "EL SOTANO"

bueno gente, pinto movida joven.
el sabado 29, en el museo regional de san carlos, 20 hs, entrada gratuita.
Se van a encontrar con textos de Martín Cedrés (ñapy), Nicolás Gramajo (quien les habla) y otros escritores jovenes invitados. tambien podran escuchar la muscia de Washington Plada (wally) y Fabian Curbelo, ademas de a presencia de Cecilia García pintando en vivo.
martes, 2 de septiembre de 2008
Apología a la locura (Nicolás Gramajo)
Hoy he visto locos,
locos de la mente,
locos de soledad.
Locos de tristeza,
locos de hambre,
locos desorbitados.
Locos adictos,
locos de felicidad,
locos poetas y músicos.
Locos de aburrimiento,
locos del trabajo,
locos sexuales.
Hoy he visto locos,
de todos los tipos,
y una incontable masa de locos de mierda.
Montevideo, Buenos Aires, Hong Kong,
están llenos de locos.
Es un virus ya instalado la locura,
en todos y cada uno,
diferentes, si,
pero todos, de locos, tenemos un poco.
locos de la mente,
locos de soledad.
Locos de tristeza,
locos de hambre,
locos desorbitados.
Locos adictos,
locos de felicidad,
locos poetas y músicos.
Locos de aburrimiento,
locos del trabajo,
locos sexuales.
Hoy he visto locos,
de todos los tipos,
y una incontable masa de locos de mierda.
Montevideo, Buenos Aires, Hong Kong,
están llenos de locos.
Es un virus ya instalado la locura,
en todos y cada uno,
diferentes, si,
pero todos, de locos, tenemos un poco.
En otra cama (Nicolás Gramajo)
Tu cuerpo en otra cama,
si, es como si l pudiera ver,
en cada uno de mis portarretratos.
Tu cuerpo, piel, tripas, carnes,
sin alma, sin corazón,
con la cabeza en mi cama
o en cualquier otra.
Tu cuerpo en otra cama,
regalando suspiros, caricias y besos,
vacíos,
vacíos de pasado y de futuro,
solo un presente impresentable,
unas sábanas gastadas
donde nunca nadie durmió.
Un desalmado oportunista
bebe tu transpiración, brutalmente,
mientras yo la derramo,
por los ojos,
sazonando mi café.
Tu perfume impregnándose
en otras almohadas,
mientras todavía
no logro quitarlo de la mía.
Tu cuerpo en otra cama
es mi condena, mi pesadilla,
mi rutina,
sentir como juegan con tus piernas,
a la distancia, tibias.
Esa es mi pena, mi agonía.
Tu cuerpo en otra cama
No tan vacía
como en la que hoy intento dormir.
si, es como si l pudiera ver,
en cada uno de mis portarretratos.
Tu cuerpo, piel, tripas, carnes,
sin alma, sin corazón,
con la cabeza en mi cama
o en cualquier otra.
Tu cuerpo en otra cama,
regalando suspiros, caricias y besos,
vacíos,
vacíos de pasado y de futuro,
solo un presente impresentable,
unas sábanas gastadas
donde nunca nadie durmió.
Un desalmado oportunista
bebe tu transpiración, brutalmente,
mientras yo la derramo,
por los ojos,
sazonando mi café.
Tu perfume impregnándose
en otras almohadas,
mientras todavía
no logro quitarlo de la mía.
Tu cuerpo en otra cama
es mi condena, mi pesadilla,
mi rutina,
sentir como juegan con tus piernas,
a la distancia, tibias.
Esa es mi pena, mi agonía.
Tu cuerpo en otra cama
No tan vacía
como en la que hoy intento dormir.
Beso y fuga (Nicolás Gramajo)
Hoy la muerte pasó por aquí,
en silencio, sin aviso.
Se acercaba cada vez más,
y a cada paso la veía más atractiva.
De repente me besó la mejilla,
lo mas cerca de la boca posible,
casi rozándola, y me sedujo,
por poco no me convence.
Me acarició la cara
y no sentí miedo,
estaba en un estado de entrega,
pero me atravesó y siguió.
Hoy le toco al de al lado,
hoy solo me guiñó un ojo,
pero ya conozco su cara
y dudo que tarde en volver.
en silencio, sin aviso.
Se acercaba cada vez más,
y a cada paso la veía más atractiva.
De repente me besó la mejilla,
lo mas cerca de la boca posible,
casi rozándola, y me sedujo,
por poco no me convence.
Me acarició la cara
y no sentí miedo,
estaba en un estado de entrega,
pero me atravesó y siguió.
Hoy le toco al de al lado,
hoy solo me guiñó un ojo,
pero ya conozco su cara
y dudo que tarde en volver.
Huyamos de aqui (Agustina Velázquez & Nicolás Gramajo)
Vayámonos hoy,
a donde nadie nos reconozca en la calle,
donde haya un mundo por hacer.
Vayámonos a un lugar al azar,
pequeño,
sin equipaje, sin pasado,
descalzos y desnudos.
Tristes y solitarios,
quemando la tristeza en el fuego,
felices, sin cansancio,
creando un mundo nuevo.
No necesitamos decirle a nadie,
nadie tiene que saberlo.
Vayamos por la orilla de algún río,
así nadie podrá seguir nuestras huellas.
Saquemos nuestras almas golpeadas de aquí,
vayamos tan lejos como sea necesario,
para que ya no duelan.
Llevemos tan solo
nuestros silencios
y nuestras palabras a tiempo.
El porvenir está por venir,
huyamos ya, engañémoslo.
Vayámonos lejos,
a un lugar donde la rutina
no nos aprisione,
un lugar vacío, para llenar.
Toma mi mano y volemos ahora,
que todavía es de noche,
antes que el sol se despierte
y caliente el asfalto.
a donde nadie nos reconozca en la calle,
donde haya un mundo por hacer.
Vayámonos a un lugar al azar,
pequeño,
sin equipaje, sin pasado,
descalzos y desnudos.
Tristes y solitarios,
quemando la tristeza en el fuego,
felices, sin cansancio,
creando un mundo nuevo.
No necesitamos decirle a nadie,
nadie tiene que saberlo.
Vayamos por la orilla de algún río,
así nadie podrá seguir nuestras huellas.
Saquemos nuestras almas golpeadas de aquí,
vayamos tan lejos como sea necesario,
para que ya no duelan.
Llevemos tan solo
nuestros silencios
y nuestras palabras a tiempo.
El porvenir está por venir,
huyamos ya, engañémoslo.
Vayámonos lejos,
a un lugar donde la rutina
no nos aprisione,
un lugar vacío, para llenar.
Toma mi mano y volemos ahora,
que todavía es de noche,
antes que el sol se despierte
y caliente el asfalto.
miércoles, 30 de julio de 2008
Desnuda (Agustina Velázquez)
Quiero la soledad que me robaron ,cuando leyeron mi alma en decadencia,esa que fue cómplice de mis agonizantes noches ,corriendo sin sabor a nada ,olvidando hasta sentirme un despojo,esa que te espiaba desde lejos,que te hacía regalos sangrientos en un papel,quiero la soledad que encubría un cielo repleto de males ,quiero la soledad que estaba conmigo ,aun no estando tan sola,pero recibiendo estacas que me demostraban lo sola que estaba ,quiero esa complicidad entre telones ,que pasa por mis venas,que revela tu amor,tan puro ,tan mío,tan nuestro ..tan hipócrita ,tan desierto ,tan vacío,tan lleno de tu constante ausencia,de tu lejana presencia ,de mis defasajes,será que eres mi salvación ,o que quiero que me salves.Quiero esa soledad que enmantelaba un mundo de amor falso ,de presión ,de violencia,de excesos.Quiero esa soledad que me atomizaba con sábanas frías ,calientes,ajenas ,y mi cuerpo ahí,Esa soledad callada ,celebradora de mis huesos,La intimidad que perdí.
viernes, 25 de julio de 2008
Quien quemó las naves (Nicolás Gramajo)
Algo de tus labios
se quedo aquí, en los míos,
no se si el carmín
o algún trozo de piel seca,
pero como nunca,
te extraño.
También extraño el resto
de tu epidermis,
por donde mis dedos,
como rojos pies de hormiga,
caminaban piernas
hasta el fuego.
En tu cuello me colgaría,
compraría esas tierras,
pero ahora son inalcanzables,
yo mismo tapié esas puertas,
fui yo quien le puso las púas
a los alambres por los que ahora sangro.
Extraño tus manos sobre las mías,
tu abrazo en mi hueco,
tu desnudez en mi colchón,
pero esta vez fui yo
quien quemó las naves,
el suicida.
Hoy quiero girar el reloj de arena,
para atrás, a la inversa,
pero fui yo quien roció el veneno
en el plato por el que ahora agonizo.
Tu diste el “Buena suerte”
y yo el “Hasta luego”.
se quedo aquí, en los míos,
no se si el carmín
o algún trozo de piel seca,
pero como nunca,
te extraño.
También extraño el resto
de tu epidermis,
por donde mis dedos,
como rojos pies de hormiga,
caminaban piernas
hasta el fuego.
En tu cuello me colgaría,
compraría esas tierras,
pero ahora son inalcanzables,
yo mismo tapié esas puertas,
fui yo quien le puso las púas
a los alambres por los que ahora sangro.
Extraño tus manos sobre las mías,
tu abrazo en mi hueco,
tu desnudez en mi colchón,
pero esta vez fui yo
quien quemó las naves,
el suicida.
Hoy quiero girar el reloj de arena,
para atrás, a la inversa,
pero fui yo quien roció el veneno
en el plato por el que ahora agonizo.
Tu diste el “Buena suerte”
y yo el “Hasta luego”.
The wall (Nicolás Gramajo)
La cama se partió en dos,
una guillotina de hielo
cruelmente la cortó.
Sin nada que decir
y un millón de preguntas oprimidas
que no pueden salir.
Ambas partes miraron el techo,
y en las tablas húmedas
no encontraron más
que escapatorias y silencio.
En el aire q entraba del balcón
se van bailando
los sueños y las idas,
al son del mutismo.
Ni los pies se encuentran, sorprendidos,
en el desliz de un roce.
Es inviable trepar ese muro opaco
teniendo esa estaca en el pecho
que rápidamente lo desangra.
Eran dos soledades ya definitivas,
que solamente buscaban
correr sin destino ni mapas,
huir, volar lejos de allí,
sin fotos en el relicario,
aunque ese muro ya esté manchado,
y sus manos rotas
de intentos fallidos por escalar,
que siempre terminan en una
solitaria y dolorosa caída.
una guillotina de hielo
cruelmente la cortó.
Sin nada que decir
y un millón de preguntas oprimidas
que no pueden salir.
Ambas partes miraron el techo,
y en las tablas húmedas
no encontraron más
que escapatorias y silencio.
En el aire q entraba del balcón
se van bailando
los sueños y las idas,
al son del mutismo.
Ni los pies se encuentran, sorprendidos,
en el desliz de un roce.
Es inviable trepar ese muro opaco
teniendo esa estaca en el pecho
que rápidamente lo desangra.
Eran dos soledades ya definitivas,
que solamente buscaban
correr sin destino ni mapas,
huir, volar lejos de allí,
sin fotos en el relicario,
aunque ese muro ya esté manchado,
y sus manos rotas
de intentos fallidos por escalar,
que siempre terminan en una
solitaria y dolorosa caída.
El suelo como utopía (Nicolás Gramajo)
Hoy soy invisible,
frío,
siento que puedo volar,
con mis negras o blancas alas.
Hoy se rompió la cadena
que me apresaba,
hoy el viento
sacude mis pelos y mi alma.
Hoy el suelo es una utopía,
atravieso la gente,
sin importarles.
Surco las calles,
por supuesto, solo.
Hoy, por primera vez,
ni me imagino vivo,
ya me acostumbré al espejo vacío,
a ya no querer despertarme.
Acá estoy,
mordiéndole las uñas y las carnes
a la soledad,
buscando en ella las respuestas.
Hoy no me vestí de gala
para esperar
a la muerte de mi muerte,
que ya llego y golpea mi puerta.
frío,
siento que puedo volar,
con mis negras o blancas alas.
Hoy se rompió la cadena
que me apresaba,
hoy el viento
sacude mis pelos y mi alma.
Hoy el suelo es una utopía,
atravieso la gente,
sin importarles.
Surco las calles,
por supuesto, solo.
Hoy, por primera vez,
ni me imagino vivo,
ya me acostumbré al espejo vacío,
a ya no querer despertarme.
Acá estoy,
mordiéndole las uñas y las carnes
a la soledad,
buscando en ella las respuestas.
Hoy no me vestí de gala
para esperar
a la muerte de mi muerte,
que ya llego y golpea mi puerta.
jueves, 24 de julio de 2008
Gárgolas en la noche (Nicolás Gramajo)
Cuando la luz de una vela
me encandile,
cuando el vapor caliente
empañe mis cristales,
se que vas a estar ahí,
pero no quiero que seas mis ojos,
sino que pongas los tuyos en mis orejas.
No quiero que corras delante de mí
cortando la maleza,
sino que me des el cuchillo,
me enseñes a usarlo.
Que me hagas señas
cuando la cera tape mis oídos
y no escuche las sirenas.
Cuando mi cabeza vaya en un riel
con la pared como único destino,
no te interpongas
ni la cubras de almohadones,
solo quiero que pienses en como levantarme,
y no dándome la mano,
sino poniendo un bastón al alcance de la mía.
Si no debo emprender esa carrera,
no me detengas,
lléname la ruta de obstáculos,
ponme mil trampas,
solo así me replantearé las cosas,
solo así asimilaré el dolor de las caídas
y odiaré el olor de mi propia sangre.
Y aunque a veces no parezca,
se que estás ahí cuando no te veo,
como una gárgola al asecho,
envuelto en el velo de la noche,
siguiendo cada movimiento,
con ti rifle cargado,
apuntando hacia mis piernas.
También sé de tu corazón de piedra,
resistente a mis desgarradores gritos,
de tu lengua en mis heridas mientras duermo.
Aunque no lo sepas, en el reflejo del lago,
he visto tus manos, listas al rescate,
de reojo he visto tu sombra,
escondida durante mi caída.
Y solo eso me salva.
me encandile,
cuando el vapor caliente
empañe mis cristales,
se que vas a estar ahí,
pero no quiero que seas mis ojos,
sino que pongas los tuyos en mis orejas.
No quiero que corras delante de mí
cortando la maleza,
sino que me des el cuchillo,
me enseñes a usarlo.
Que me hagas señas
cuando la cera tape mis oídos
y no escuche las sirenas.
Cuando mi cabeza vaya en un riel
con la pared como único destino,
no te interpongas
ni la cubras de almohadones,
solo quiero que pienses en como levantarme,
y no dándome la mano,
sino poniendo un bastón al alcance de la mía.
Si no debo emprender esa carrera,
no me detengas,
lléname la ruta de obstáculos,
ponme mil trampas,
solo así me replantearé las cosas,
solo así asimilaré el dolor de las caídas
y odiaré el olor de mi propia sangre.
Y aunque a veces no parezca,
se que estás ahí cuando no te veo,
como una gárgola al asecho,
envuelto en el velo de la noche,
siguiendo cada movimiento,
con ti rifle cargado,
apuntando hacia mis piernas.
También sé de tu corazón de piedra,
resistente a mis desgarradores gritos,
de tu lengua en mis heridas mientras duermo.
Aunque no lo sepas, en el reflejo del lago,
he visto tus manos, listas al rescate,
de reojo he visto tu sombra,
escondida durante mi caída.
Y solo eso me salva.
Ghetto abandonado (Nicolás Gramajo)
Las botellas huecas
y las cenizas desparramadas
me confiesan que anduvo por aquí.
Me gusta hablar con ella
sin hablar,
el universal lenguaje del silencio.
Todavía quedan en mi suelo
negros harapos
de su traje de bruja.
Todavía quedan en mi suelo
lentejuelas blancas
de su traje de princesa.
Rojos pétalos cayeron del corazón
de su flor marchita,
dejando marcas de ausencia.
Y en la mesa,
escamas de su piel con branquias
por donde respira el alma.
A mi galera corazón
ya no le quedan
conejos no sorpresa,
a esta falsa emancipación
la faltan fundamentos y razón
y le sobran palabras.
Es el riesgo de caminar en la cornisa
lo sensual del caso,
colgar de un hilo de coser,
trepar andamios flojos
para alcanzar el cielo,
jugar al límite, sobre el filo de la navaja.
Es solo el eco de su voz
que aun retumba en la habitación,
ese perfume que se impregnó en las paredes,
esa copa llena
de negras lágrimas,
lo que me hizo dudar.
Uno puede arder sin fuego,
es como esculpir el aire de piedra
a mi lado en el colchón.
Una reincidente tribulación
ya instalada en le costado,
en el agujero de mi abrazo,
en esa espina coronaria
que cada día se entierra mas profundo.
y las cenizas desparramadas
me confiesan que anduvo por aquí.
Me gusta hablar con ella
sin hablar,
el universal lenguaje del silencio.
Todavía quedan en mi suelo
negros harapos
de su traje de bruja.
Todavía quedan en mi suelo
lentejuelas blancas
de su traje de princesa.
Rojos pétalos cayeron del corazón
de su flor marchita,
dejando marcas de ausencia.
Y en la mesa,
escamas de su piel con branquias
por donde respira el alma.
A mi galera corazón
ya no le quedan
conejos no sorpresa,
a esta falsa emancipación
la faltan fundamentos y razón
y le sobran palabras.
Es el riesgo de caminar en la cornisa
lo sensual del caso,
colgar de un hilo de coser,
trepar andamios flojos
para alcanzar el cielo,
jugar al límite, sobre el filo de la navaja.
Es solo el eco de su voz
que aun retumba en la habitación,
ese perfume que se impregnó en las paredes,
esa copa llena
de negras lágrimas,
lo que me hizo dudar.
Uno puede arder sin fuego,
es como esculpir el aire de piedra
a mi lado en el colchón.
Una reincidente tribulación
ya instalada en le costado,
en el agujero de mi abrazo,
en esa espina coronaria
que cada día se entierra mas profundo.
Vértices (Nicolás Gramajo)
La vida, en sus vértices,
empuja.
La vida en sus vértices,
bombardea a preguntas,
agudiza los sentidos
y asfixia.
La vida, en sus vértices,
alucina en telarañas y polvo,
encuentra a la conciencia
y al recuerdo abrazados
en un mismo llanto.
La vida, en sus vértices,
no traga recurrentes mentiras.
De memoria conoce los escondites,
desdibuja los secretos
y desenmascara al payaso.
La vida, en sus vértices,
tiene voz de mujer,
profunda bajo el pentagrama,
dedos que van soltando hilos,
humedades mohosas.
La vida, en sus vértices,
tiene sombras,
sombras sin sombrero ni ropa,
artificiales sombras de uno mismo.
Espejos retrovisores y ojos en la nuca.
La vida, en sus vértices,
es un crepúsculo, un ocaso,
cada vez más silencioso,
donde los iracundos gritos
vana apagando sus voces y sus fuegos,
dejando tan solo ecos.
La vida, en sus vértices,
es un paréntesis olvidado,
la cara opaca del espejo,
una repetición,
un epílogo.
La vida, en sus vértices,
tiene duras y filosas aristas,
sangres rápidas y calientes,
tiene soledades
y un aire intoxicado de muerte.
empuja.
La vida en sus vértices,
bombardea a preguntas,
agudiza los sentidos
y asfixia.
La vida, en sus vértices,
alucina en telarañas y polvo,
encuentra a la conciencia
y al recuerdo abrazados
en un mismo llanto.
La vida, en sus vértices,
no traga recurrentes mentiras.
De memoria conoce los escondites,
desdibuja los secretos
y desenmascara al payaso.
La vida, en sus vértices,
tiene voz de mujer,
profunda bajo el pentagrama,
dedos que van soltando hilos,
humedades mohosas.
La vida, en sus vértices,
tiene sombras,
sombras sin sombrero ni ropa,
artificiales sombras de uno mismo.
Espejos retrovisores y ojos en la nuca.
La vida, en sus vértices,
es un crepúsculo, un ocaso,
cada vez más silencioso,
donde los iracundos gritos
vana apagando sus voces y sus fuegos,
dejando tan solo ecos.
La vida, en sus vértices,
es un paréntesis olvidado,
la cara opaca del espejo,
una repetición,
un epílogo.
La vida, en sus vértices,
tiene duras y filosas aristas,
sangres rápidas y calientes,
tiene soledades
y un aire intoxicado de muerte.
Burbujas (Nicolás Gramajo)
Estábamos solos,
completamente solos los dos,
en medio de la multitud.
Estábamos en silencio
y rodeados de silencio,
entre gritos desgarradores y abrumadores bullicios.
Éramos invisibles,
puramente transparentes,
con cientos de ojos taladrando nuestras espaldas.
Estábamos quietos,
en un museo de cera,
mientras el vértigo nos rozaba con furia.
Estábamos calientes,
calientes y desnudos,
a muchos grados bajo cero.
Estábamos en paz,
en una paz real, verdadera,
codeando la mas macabra guerra.
Estábamos ebrios,
hasta la inconciencia ebrios,
en una lucidez plena.
Éramos uno,
fusionados, soldados,
en dos heterogéneas partes incompatibles.
Estábamos holgados de tiempo,
teníamos toda la noche,
abrazados a la cuenta regresiva de una bomba.
Éramos libres,
gozábamos de ese aire, de ese espacio,
con los grilletes surcando nuestras muñecas.
Éramos amor, amor del bueno,
hasta que las campanadas sonaron
y las burbujas se transformaron en calabazas.
completamente solos los dos,
en medio de la multitud.
Estábamos en silencio
y rodeados de silencio,
entre gritos desgarradores y abrumadores bullicios.
Éramos invisibles,
puramente transparentes,
con cientos de ojos taladrando nuestras espaldas.
Estábamos quietos,
en un museo de cera,
mientras el vértigo nos rozaba con furia.
Estábamos calientes,
calientes y desnudos,
a muchos grados bajo cero.
Estábamos en paz,
en una paz real, verdadera,
codeando la mas macabra guerra.
Estábamos ebrios,
hasta la inconciencia ebrios,
en una lucidez plena.
Éramos uno,
fusionados, soldados,
en dos heterogéneas partes incompatibles.
Estábamos holgados de tiempo,
teníamos toda la noche,
abrazados a la cuenta regresiva de una bomba.
Éramos libres,
gozábamos de ese aire, de ese espacio,
con los grilletes surcando nuestras muñecas.
Éramos amor, amor del bueno,
hasta que las campanadas sonaron
y las burbujas se transformaron en calabazas.
Mudos y a sus pies (Nicolás Gramajo)
Nunca imaginó
que el amor era tan solo
un contrato de alquiler,
sin garantías.
Y ahora llora espesas lágrimas
que duelen en los ojos,
acariciando un apolillado portarretratos,
sabiendo lo irreversible del caso,
dictándole oraciones repetidas
a velas sudorosas.
Nunca imaginó ver,
mudos y a sus pies,
esos naipes que fueron torre,
esas piedras que fueron castillo,
esas fichas que fueron ajedrez.
que el amor era tan solo
un contrato de alquiler,
sin garantías.
Y ahora llora espesas lágrimas
que duelen en los ojos,
acariciando un apolillado portarretratos,
sabiendo lo irreversible del caso,
dictándole oraciones repetidas
a velas sudorosas.
Nunca imaginó ver,
mudos y a sus pies,
esos naipes que fueron torre,
esas piedras que fueron castillo,
esas fichas que fueron ajedrez.
martes, 13 de mayo de 2008
Fast food (Nicolás Gramajo)
Todos hemos muerto alguna vez
en lo profundo de un callejón,
todos hemos estado llenos
de moscas y gusanos comiéndonos,
lentamente.
Hemos vivido también,
hemos reído,
pero hemos muerto,
cientos y cientos de veces,
nos han lamido sin asco las heridas
y nos han mordido, con ganas,
arrancando carnes,
escupiéndolas más tarde.
Hemos comido sobras de las sobras,
hemos jugado al Solitario, acompañados,
fuimos fantasmas
bajo la luna metropolitana
y mas de una vez nos encandilamos
bajo multicolores luces.
Hicimos las paces,
lamimos lenguas ensangrentadas
rasgamos sabanas de seda,
luego, un duelo a muerte,
solo un sobreviviente
parado sobre el cuerpo frío y blanco,
blanco y tenso.
Plantamos cardos y alegrías
en nuestros portales,
delanteros y traseros.
Dejamos caramelos en el camino
para que la próxima victima
llegue dulce, ingenua,
y así, despiadadamente devorarla.
Hemos muerto y reencarnado,
consecutivamente,
matado y reanimado,
aleatoriamente,
y hoy, ni muertos ni vivos,
muertosvivos,
hemos quedado solos
y transparentes ante el espejo.
en lo profundo de un callejón,
todos hemos estado llenos
de moscas y gusanos comiéndonos,
lentamente.
Hemos vivido también,
hemos reído,
pero hemos muerto,
cientos y cientos de veces,
nos han lamido sin asco las heridas
y nos han mordido, con ganas,
arrancando carnes,
escupiéndolas más tarde.
Hemos comido sobras de las sobras,
hemos jugado al Solitario, acompañados,
fuimos fantasmas
bajo la luna metropolitana
y mas de una vez nos encandilamos
bajo multicolores luces.
Hicimos las paces,
lamimos lenguas ensangrentadas
rasgamos sabanas de seda,
luego, un duelo a muerte,
solo un sobreviviente
parado sobre el cuerpo frío y blanco,
blanco y tenso.
Plantamos cardos y alegrías
en nuestros portales,
delanteros y traseros.
Dejamos caramelos en el camino
para que la próxima victima
llegue dulce, ingenua,
y así, despiadadamente devorarla.
Hemos muerto y reencarnado,
consecutivamente,
matado y reanimado,
aleatoriamente,
y hoy, ni muertos ni vivos,
muertosvivos,
hemos quedado solos
y transparentes ante el espejo.
Tronos vacantes (Nicolás Gramajo)
Ya es tarde,
cerraré ventanas y postigos,
presiento que nadie
se precipitará a robarme el sueño,
al menos por esta noche.
Procuraré dormir,
rodeado por los escombros de mi vida,
revoloteando como duendes.
En un cofre, tras cadena y candado,
candado y cadena,
mi alegría sin trucos.
Ya sin esperanzas de
un timbre que estremezca el silencio,
que lo parta en dos,
un llamado, un grito,
un pedido de ayuda,
al menos una enfurecida blasfemia,
algo que me despabile.
Lleno de cadáveres postrados
en las paredes de la habitación,
paredes obligadas callar,
sin afinadisimos tacos
que estrujen las tablas del suelo
ni mariposas que apaguen el sádico despertador.
Con un pasado tatuado en nuestro tiempo,
indeleble,
con cicatrices ya cerradas
y heridas todavía abiertas,
en el tedio, el ocio
de la noche fría,
de la cama vacía,
del rojo trono, intacto.
Revolveré en mis sueños
por migajas de pan,
esperaré en la oscuridad, sigiloso,
a esa hada maldita,
que con sierras y motosierras,
palabra tras palabra me despedaza.
cerraré ventanas y postigos,
presiento que nadie
se precipitará a robarme el sueño,
al menos por esta noche.
Procuraré dormir,
rodeado por los escombros de mi vida,
revoloteando como duendes.
En un cofre, tras cadena y candado,
candado y cadena,
mi alegría sin trucos.
Ya sin esperanzas de
un timbre que estremezca el silencio,
que lo parta en dos,
un llamado, un grito,
un pedido de ayuda,
al menos una enfurecida blasfemia,
algo que me despabile.
Lleno de cadáveres postrados
en las paredes de la habitación,
paredes obligadas callar,
sin afinadisimos tacos
que estrujen las tablas del suelo
ni mariposas que apaguen el sádico despertador.
Con un pasado tatuado en nuestro tiempo,
indeleble,
con cicatrices ya cerradas
y heridas todavía abiertas,
en el tedio, el ocio
de la noche fría,
de la cama vacía,
del rojo trono, intacto.
Revolveré en mis sueños
por migajas de pan,
esperaré en la oscuridad, sigiloso,
a esa hada maldita,
que con sierras y motosierras,
palabra tras palabra me despedaza.
Principio de un adios (Inés)
Amaneciendo con la sensación
de haber sido perpetua en tus sueños,
intrascendente melodía
que con velocidad comienza a sonar
y un espejo malcriado que me refleja al despertar.
Queriendo recordar
las descargas de tu presencia,
la sonrisa que la vida nos regalo una madrugada
y una corona de princesa
que con el tiempo se ha empezado a oxidar.
Caminando por la cornisa
de nuestro mundo de cartón,
que con pureza un día supimos construir.
Llegando al principio del fin
enterrando el prototipo de un amor,
que ni la melancolía podría salvar.
Prefiero pensar que el azar
no jugo su mejor carta a creer
que traicionamos a nuestro propio amor,
que con dulzura, un día como hoy nos hizo feliz.
Quizás el tiempo responda a mis dudas,
quizás el olvido ya se empezó a robar
el néctar de nuestros besos,
el principio de nuestro adiós.
de haber sido perpetua en tus sueños,
intrascendente melodía
que con velocidad comienza a sonar
y un espejo malcriado que me refleja al despertar.
Queriendo recordar
las descargas de tu presencia,
la sonrisa que la vida nos regalo una madrugada
y una corona de princesa
que con el tiempo se ha empezado a oxidar.
Caminando por la cornisa
de nuestro mundo de cartón,
que con pureza un día supimos construir.
Llegando al principio del fin
enterrando el prototipo de un amor,
que ni la melancolía podría salvar.
Prefiero pensar que el azar
no jugo su mejor carta a creer
que traicionamos a nuestro propio amor,
que con dulzura, un día como hoy nos hizo feliz.
Quizás el tiempo responda a mis dudas,
quizás el olvido ya se empezó a robar
el néctar de nuestros besos,
el principio de nuestro adiós.
miércoles, 26 de marzo de 2008
Sabar [Paciencia] (Nicolás Gramajo)
Detente, separa tus parpados y pestañas,
mírame, guárdame en tu álbum,
busca en mis ojos las palabras
que solo ellos te sabrán decir.
Respuestas que no tengo
a preguntas que nunca me harías,
solo en mis ojos,
el lo profundo de ellos,
te verás reflejada.
Baja como un yo-yo
y vuelve a subir,
corre y detente,
para seguir corriendo.
Respira, toma bastante aire
que luego te hará falta,
párate en medio de la avenida,
y detén los coches.
Tomate un momento
para escuchar más allá de todo,
para encontrar ese segundo perfume
y ver eso que hay dentro de mis ojos.
Congela el tiempo,
para las balas,
abre tus ojos y los míos,
y mira más allá.
Hoy tenemos más tiempo
que el tiempo,
frena tu pulso acelerado,
dame tus manos,
déjame ver dentro de ti,
déjame buscar tu otro Yo,
tu Yo real.
Solo así podrás recordarme,
solo así podré recordarte
cuando esta noche termine
y no nos volvamos a ver.
mírame, guárdame en tu álbum,
busca en mis ojos las palabras
que solo ellos te sabrán decir.
Respuestas que no tengo
a preguntas que nunca me harías,
solo en mis ojos,
el lo profundo de ellos,
te verás reflejada.
Baja como un yo-yo
y vuelve a subir,
corre y detente,
para seguir corriendo.
Respira, toma bastante aire
que luego te hará falta,
párate en medio de la avenida,
y detén los coches.
Tomate un momento
para escuchar más allá de todo,
para encontrar ese segundo perfume
y ver eso que hay dentro de mis ojos.
Congela el tiempo,
para las balas,
abre tus ojos y los míos,
y mira más allá.
Hoy tenemos más tiempo
que el tiempo,
frena tu pulso acelerado,
dame tus manos,
déjame ver dentro de ti,
déjame buscar tu otro Yo,
tu Yo real.
Solo así podrás recordarme,
solo así podré recordarte
cuando esta noche termine
y no nos volvamos a ver.
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