domingo, 29 de abril de 2007

Contactos que no se pueden explicar (MM)

En el siglo XXI
quién se inspira
observando una fuente

si hay pájaros
que ya no vuelan por aquí

Detrás de las ventanas
la mesa de un bar
una sicóloga
intenta carcomerle los sesos

de su condición de mal escritor
de falso amante
del mismo amor

fiel al deceo
que vestido de casualidad
aparece de repente
en la esquina del barrio
donde él, más miedo siente

así fue todo
él desparramaba palabras
que probablemente alguna vez
un juéz llamado dios
calificará de pecado...


Olvidado del pasado, se fue olvidando también de todo. La sicóloga al amanecer se fue. Pasaron los días y aunque vacías estaban las mesas él seguía allí. En el mismo lugar.

viernes, 27 de abril de 2007

Cronología de un trauma (Nicolás Gramajo)

Su mano sutilmente se posó bajo su nalga con un poco de miedo a lo desconocido y esbozó una sonrisa como la de un niño al recibir un regalo el día de su cumpleaños, o ver los regalos al costado de los zapatos, bajo el pino artificial (que pide a gritos una renovación de chirimbolos y guirnaldas, además de las luces que alguna vez fueron intermitentes). Esos regalos brillantes envueltos en un papel plateado que ya lo había alegrado en un par de ocasiones anteriores (aunque el no lo note)
Ese glúteo, celulitoso, un poco arrugado y desnudo, le pareció la imagen más excitante que ha visto en su corta vida.
Sus dedos sudorosos quisieron tomar cada detalle de ese instante tan breve como la brevedad y desearon que durara lo más posible, para luego poder recordarla y sentirla al llegar a hundirse en su ya apozado colchón.
La voz grave y experiente oculta bajo un nombre artístico no se dejó conmover por las finas cuerdas vocales del chico y tasó a su discreción cada parte de su ya reseca y gruesa piel, como queriendo intimidarlo, o por su simple ingenuidad a la hora de negociar.
Sus pechos, poco turgentes y mirando hacia abajo, eran levemente cubiertos por un sutién de mala calidad, lavado demasiadas veces, prácticamente transparente y con algún remiendo, pero a pesar de todo lo llamaban, decaídos y un poco estriosos, dando parte de que ya habían vivido lo suficiente, posaban para una fotografía de almanaque en su cabeza un poco infantil, que todavía no se decidía si mirar dibujos animados o películas de esas que los chicos de su edad miraban encerrados en su cuarto y en mute.
Esos cabellos que alguna vez fueron morochos y otras veces rubios hacía un par de semanas estaban pidiendo un poco de tinta, una decisión, en las puntas un amarillo mas ocre que amarillo y en las raíces un negro que a su vez disimulaba alguna que otra cana, seco, muerto, sin vida alguna, parecería que ya cumplió con su razón de ser, su función y está entregado. La tinta barata y la grasa del sudor casi permanente lo ha hecho retorcerse y quebrarse.
Los labios rara vez besados parecían cuarteados, ásperos y gruesos formaban parte de un conjunto de aproximadamente cincuenta veranos y cincuenta y una primaveras.
Tembloroso introdujo su mano en el bolsillo del cardigan tejido poco tiempo atrás por su madre, con pelusa y papeles de caramelos y sacó todo su abultado capital de monedas y billetes de poco valor, ahorrados para alguna ocasión especial de su merienda y muy dificultosamente contó peso a peso su fortuna y arrendó un pequeño fragmento de la tierra prometida por aproximadamente siete minutos y medio.
Al otro día despertó no tan temprano como todas las mañanas creyendo haber conocido al amor de su vida, la madre de sus hijos, futura cuñada de su hermano mayor (quien se la presentó), con el desayuno recién preparado por su madre, caliente, al costado de la cama cubierta por una colcha de Bob esponja y descubrió dos pelos nuevos en la sombra de su bigote.

Hojas oscuras ("Wait")

Una pared a media luz,
dos faros que luchan en el oleaje,
contraste,
un ordenador con líneas impensadas
al costado de un teléfono silencioso.
Son objetos que describen
esta noche interminable.

Un sentimiento nuevo, una vocación nueva
o tan solo una locura temporánea,
las llaves que tengo a mi derecha
van a indicar el camino.

Gritos,
muchos gritos en silencio
y olores que son todavía nauseabundos.
Respuestas a una pregunta nueva
que se empieza a redescubrir, recordatorios,
hojas con un valor oscuro e intramundano,
nuevo para este ser.

jueves, 26 de abril de 2007

Idas, vueltas y perros ("Wait")

Los cuentos de la gente hacen mal a la salud
aunque vendas tu ataúd,
tu destino esta sellado
pero nunca creas que tu destino esta enjaulado,
como un perro arrinconado
por un cimarrón encarnizado.
Tu futuro siempre puede ser cambiado
si algún día te ayuda algún abandonado,
Lo anterior será remasterizado.

405 ("Wait")

El humo de los ómnibus caminando hacia el mar.
Ese mar donde unos muchos supieron amar
y que otros lo utilizaron para callar,
es mi unión hacia ese otro lugar
ese en el cual no quiero pasar sino que me quiero quedar.
Entre libros y teclados yo me quedo acá aislado,
¿me estaré volviendo un pirado?,
¿vale la pena ser un licenciado?,
para ser solo juzgado
por mi pensar acorralado.
Después de eso solo creo que soy un tarado
el cual mira para otro lado,
dejando mil interrogantes planteados.

Pero sigo aquí y tal vez... M.C.M

Se me han acabado las palabras
Y hasta tal vez las ganas de escribir
Últimamente no escribo nada

Esta no es esta noche
De seguro debería ser otra
Más triste más fácil

Pero una débil joda del quien sabe qué
Me esta dando en las neuronas
Sucias ya mueren
Acabadas de tanto vino tinto

Es que los minuteros
Vienen con trampas que no se esperan
Y te puedes suicidar en ellos y ser un idiota más

Pero sigo aquí y tal vez
Con menos ganas de escribir que hace unas horas
Puede que si pero a ti lector sin ojos no te ha de importar


El sabía que ya se había acabado el camino. Que algo se había perdido en las veredas. Aquella noche que llovió más de lo que ambos esperaban, pocas cosas se habían mijado... era un hombre demasiadamente sensible y se castigaba escuchando tipos como sabina. Alguno más también. Pero sabía que acostarse sería suicidar más neuronas contra la almohada, un intento estúpido, nada poseía sentido nada nada nada.