Habrá que buscar
alguna buena esquina
para mutar en cuida coche
y safar de los jefes
contando monedas
escupiendo el suelo
rugirle al frio
como el mejor soldado
armado de tintos
arrastrar perros
con zapatos
cuajados de andar
y allá por el final
terminar en el mismo final
de esos que llaman locos
hablando por hablar
con la propia voz
de uno mismo
Había sido su sobervia. Ese intento de correr detrás de eso que por momentos se transforma en un fantasma, y que los demas llaman libertad.
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jueves, 20 de septiembre de 2007
sábado, 18 de agosto de 2007
La Mariposa y la Muerte (Martín Cedrés)
Amarga madera
Viaja en litros
Por un cuerpo oxidado
Mariposa se deshace
Tras las manos solas
En el salón satánico
Va la vuelta
Cantinero escuálido
Tiene miedo en lo muerto
La seda corta el aire
Una línea perfecta
Desintegrándose en altos cristales
Ahí. La musa lo dilata
Siente el frío únicamente
El filo de una línea perfecta
Su peso sobre la silla en medio del lugar. Con los ojos cerrados y las manos en el rostro, empezó a escuchar la bella melodía que tocaba la muerte.
Viaja en litros
Por un cuerpo oxidado
Mariposa se deshace
Tras las manos solas
En el salón satánico
Va la vuelta
Cantinero escuálido
Tiene miedo en lo muerto
La seda corta el aire
Una línea perfecta
Desintegrándose en altos cristales
Ahí. La musa lo dilata
Siente el frío únicamente
El filo de una línea perfecta
Su peso sobre la silla en medio del lugar. Con los ojos cerrados y las manos en el rostro, empezó a escuchar la bella melodía que tocaba la muerte.
sábado, 4 de agosto de 2007
Fuera es mejor (Martín Cedrés)
Aún seguiremos siendo de cera
Luego de caído el sol
Tras un día malo
Imposibilidad en los parques
Más allá del vaivén
En la puerta de los bares
La mente nublada
Cada vez más oscura
Y nosotros perdidos
Sin sonidos en los bolsillos
Sin una voz de alerta
Sin manos, ni piel, ni alivio
Aún regalaremos la amistad
Algún borracho la tomara
Un ritual discontinuado
Y de nada servirá. El sol
aún mecanizado, dará el alta
el día asechará
y nosotros volvemos a empezar
más livianos de carne
fuertes por fuera…
aún seguiremos siendo de cera
luego de décadas
tras un día malo
Pensar, pensar, pensar. Vivir. Hablar de la vida como del estado del tiempo. Un manoseo inútil e infame, una costumbre humana, idiota y antigua. Algo que lo confundía llevándolo por la ciudad, así hasta no dar más y dormir durante unas horas. Una simple forma de sentirse fuera y no saber cómo entrar.
Luego de caído el sol
Tras un día malo
Imposibilidad en los parques
Más allá del vaivén
En la puerta de los bares
La mente nublada
Cada vez más oscura
Y nosotros perdidos
Sin sonidos en los bolsillos
Sin una voz de alerta
Sin manos, ni piel, ni alivio
Aún regalaremos la amistad
Algún borracho la tomara
Un ritual discontinuado
Y de nada servirá. El sol
aún mecanizado, dará el alta
el día asechará
y nosotros volvemos a empezar
más livianos de carne
fuertes por fuera…
aún seguiremos siendo de cera
luego de décadas
tras un día malo
Pensar, pensar, pensar. Vivir. Hablar de la vida como del estado del tiempo. Un manoseo inútil e infame, una costumbre humana, idiota y antigua. Algo que lo confundía llevándolo por la ciudad, así hasta no dar más y dormir durante unas horas. Una simple forma de sentirse fuera y no saber cómo entrar.
viernes, 13 de julio de 2007
El otro sitio (Martín Cedrés)
probablemente desde el otro sitio
vio la lengua de tierra asomarse
la luz que bajaba desde el negro cielo
la descubría. Enorme.
No sintió soledad. Si miedo.
comprendió que todo aquello
formaba parte de un conjunto
donde él era parte.
La necesidad de cruzar se acentuaba
pero el agua avanzaba hacia sus pies pelados
el otro sitio se desvanecía.
Entrada la madrugada se asemejó con los juncos
la falaz idea lo lanzó a lo profundo
desnudo y sin sombra. Luchó.
El laberinto lo hizo parte del juego. Lo fue llevando. Su insistente obstinación por llegar al otro sitio lo llevó hasta la orilla. Tras apoyar su espelda en el barro fresco, se dejó seducir por el universo. Allí se durmió. La corriente poco a poco lo fue devolviendo al río.
vio la lengua de tierra asomarse
la luz que bajaba desde el negro cielo
la descubría. Enorme.
No sintió soledad. Si miedo.
comprendió que todo aquello
formaba parte de un conjunto
donde él era parte.
La necesidad de cruzar se acentuaba
pero el agua avanzaba hacia sus pies pelados
el otro sitio se desvanecía.
Entrada la madrugada se asemejó con los juncos
la falaz idea lo lanzó a lo profundo
desnudo y sin sombra. Luchó.
El laberinto lo hizo parte del juego. Lo fue llevando. Su insistente obstinación por llegar al otro sitio lo llevó hasta la orilla. Tras apoyar su espelda en el barro fresco, se dejó seducir por el universo. Allí se durmió. La corriente poco a poco lo fue devolviendo al río.
jueves, 21 de junio de 2007
Weak in prison (Martín Cedrés Martinez)
Y a veces quería
Reencontrarse con él mismo
Explorando textos olvidados
Marchita experiencia del tiempo
Su soledad silbaba
Junto a él. Sentados ambos
En la misma silla. Parados ambos
Sobre los mismos pies
Luego odiaba un poco más
Aquella forma de sentirse idiota
Incapaz de hacer
Y volvía a pensar que a veces
El ser dependiente lo hacía
Cada vez más vulnerable
Dejó la taza de café sobre la mesa. Sacó la mirada del exterior. De aquel cielo con nubes. Tomo el periódico y se enfrento a los clasificados. Solo un indicio de sentirse peor.
Reencontrarse con él mismo
Explorando textos olvidados
Marchita experiencia del tiempo
Su soledad silbaba
Junto a él. Sentados ambos
En la misma silla. Parados ambos
Sobre los mismos pies
Luego odiaba un poco más
Aquella forma de sentirse idiota
Incapaz de hacer
Y volvía a pensar que a veces
El ser dependiente lo hacía
Cada vez más vulnerable
Dejó la taza de café sobre la mesa. Sacó la mirada del exterior. De aquel cielo con nubes. Tomo el periódico y se enfrento a los clasificados. Solo un indicio de sentirse peor.
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